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breve apunte sobre eso de 20millones3 en el NaNo de este año

Un par de personas me han preguntado si “La ciudad de los chacales” va a ser una continuación de 20millones3 y la respuesta es no. O bueno, no del todo.

“La ciudad de los chacales” iba a ser una novela en sí misma sobre la vida de Audra antes de llegar a Suburbia. Aparecía ya en aquella agenda que me hice hace mucho, mucho tiempo. A lo largo de los años he ido dándole vueltas y hace unos meses decidí que lo que quería contar sobre Audra funcionaba mejor como algo a medio camino entre una historia corta y una novela, lo que los ingleses llaman novella, valga la redundancia: en este caso algo entre 10mil y 20mil palabras. Si me ponía a escribirla durante el NaNo me estaría forzando a añadir cosas que, a la hora de la verdad, no me interesaba añadir.

En la misma agenda of doom que ya sabemos que no voy a cumplir aparecía “Mil formas de lavarse los dientes”, que iba a ser una colección de viñetas también en el universo de 20m3 porque i can’t let go for shit. Curiosamente aparecía prevista para el año 2016 así que aunque sea de refilón casi acierto y esto será lo más cerca que esté de cumplir con algo de aquella lista :P En el 2007, cuando puse todas estas cosas en fila por primera vez, toda mi relación con la ficción corta era la fanfiction y en realidad, aunque ahora ya haya escrito un par de cosas cortas y originales, estoy encarando esto igual. No tiene mucho sentido porque no sé hasta qué punto puedo escribir fanfiction de algo que es mío pero así son las cosas. El relato largo/novella de Audra estará incluido y de momento es el que dará título a la recopilación, que procederé a colgar de gratis total en los sitios habituales cuando acabe el NaNo.

Así que no, no es una secuela o al menos no directa. Algunos relatos serán anteriores a los sucesos de 20m3 y otros posteriores, y si hay algún personaje o algo de lo que os hubiera gustado saber más acepto sugerencias. Ya he ido apuntando ideas de algunos de vosotros, aparte de las que ya tenía, y no puedo prometer que las vaya a escribir todas pero quién sabe! En un giro super meta de los acontecimientos si os quedasteis con ganas de algo ahora no tenéis que escribir la fanfiction vosotros mismos, os la puede escribir la autora!

Pero dejad de pedirme porno de Sylwia, que ya vais unos (sorprendentes) cuantos.

 

autopublicar es de villanos y filibusteros

El otro día Canal Nostalgia enlazó un artículo super majo y super concienzudamente pensado y razonado sobre lo malos malísimos que somos los autores que nos autopublicamos y cómo estamos en el centro de todo lo que está matando la decencia y el buen gusto en el mundo. Dejando aparte que el autor fuera un troll de la vida sí que mencionaba algunas cosas que no dejan de salir cada vez que alguien habla de autopublicar. Ahora que soy autora autopublicada y que no sé muy bien qué contaros hoy que me permita quedarme en esta pestaña un rato más antes que tener que irme a estudiar sintaxis, voy a tocar en un par de estos puntos omnipresentes. Antes quiero aclarar que como de costumbre esto es sólo mi opinión y tiendo a dar mi opinión de forma acelerada y en plan vómito de palabras, así que si os gustan los gifs de Christina Hendricks usados a modo de respuesta y las frases interminables que se muerden la cola no tenéis más que seguir leyendo! (Para más opiniones de estas mías tan bien pensadas y analíticas ya escribí sobre gente que no quiere aceptar que se autopublica hace unos añitos).

– Pero es mucho mejor que te publique una editorial! Así tienes distribución y editores y gente que te publicite!

Hostia, no se me había ocurrido! Si lo llego a saber por supuesto que habría llamado a Mondadori a decirles que oye, que prefiero que me publiquen ellos a tener que maquetar y diseñar un libro sin ser maquetadora ni diseñadora, que mejor que me publiciten sus equipos de profesionales en vez de tener que darle la coña a mis amigos por twitter y fb, y que prefiero que un editor se encargue de encontrar todos esos laísmos que inevitablemente se me cuelan porque puedes sacar a la Adhara de Santander, pero no a Santander de la Adhara.

Esto me produce un sentimiento de facepalm especial porque se lo lees decir a mucha gente (generalmente publicada) y, a ver, no tengo datos (ya hemos quedado en que este post es 100% personal) ni estadísticas pero me atrevería a aventurar que el 90% de los escritores que se autopublican preferirían que les publicasen editoriales al uso. A eso hay que sumarle el 8% que va de indie y lobo solitario y asegura que ellos jamás se venderían, que curiosamente son los que más rápido se bajan los pantalones hasta los tobillos para todas estas cosas y firmarían la venta de su madre en cuanto surgiera la oportunidad. No puedo hablar por los demás escritores autopublicados pero ahí va mi opinión: claro que preferiría que alguien que sabe del tema me editase, diseñase, publicitase y pagase, pero no ha podido ser. La autopublicación no suele ser la primera opción de nadie.

– Autopublicarse es arrogante.

Totalmente de acuerdo, tenemos un puntillo de “pues me da igual que mi libro sea mierda, yo lo quiero ver en Amazon”.

– Nadie se hace rico autopublicándose.

Hay gente que piensa que sí y deja su trabajo el día que sube su novela a Amazon. Hay gente que piensa que no y se autopublica y sigue con su vida. Hay gente que se saca un dinero. Hay gente que ha conseguido contratos serios y con ceros haciéndolo. Hay gente que publicó como fanfiction cosas que ahora son bestsellers y se descojonan del universo en su piscina olímpica rellena de billetes, y después de todo en cierto modo hay pocas cosas que sean más autopublicación que la fanfiction. Este comentario tiene más ramificaciones que un pulpo mutante y da para tres millones de posts.

Personalmente cuando decidí autopublicarme sabía que no iba a ganar dinero con ello, principalmente porque también fue cuando decidí que a partir de ahora todo lo que autopublique estará colgado gratuitamente en otro lugar de la red. Así que no, obviamente aunque de repente 20millones3 saliera recomendado en el club del libro de Oprah no me iba a hacer rica. Sincera y ególatramente a mí lo que me hace ilusión es que me lean, sea gratis o pagando, y prefiero mil veces que alguien deje un comentario o escriba una reseña o me mande un mail diciéndome que menuda mierda de final a que me lleguen 50 céntimos de royalties de Amazon anónimos una vez al mes. Pero sé que en esto estoy en la minoría porque todo el mundo tiene sus razones y sus incentivos y yo qué sé, igual si un día me hago famosa cambio de opinión. A día de hoy es lo que hay. Soy el equivalente escritoril al pelma de la iglesia de la cienciología que insiste en que te lleves un panfleto.

– Las cosas publicadas han pasado por un proceso que asegura su calidad.

A todos nos gustaría que las editoriales fueran guardianas del saber y del buen hacer, pero si de verdad te crees esto o eres gilipollas o me encantaría visitar tu dimensión paralela. Una editorial es un negocio y si algo que es una mierda se considera vendible, lo van a vender o al menos a intentarlo. Caso extremo de este tipo de decisiones por las que nos llevamos las manos a la cabeza, porque me apetece compartir anécdotas surrealistas y algo deprimentes: hace muchos años conocía de foros a una chica que se autopublicaba. Nunca reconoció que se autopublicaba y a base de mentir y una cuidadosa campaña de darse bombo consiguió que se fijara en ella una editorial pequeña pero que en esos momentos tenía dinero gracias a un golpe de suerte (que luego no supieron aprovechar precisamente por cosas como esta). La editorial se tragó hasta tal punto el circo de pulgas que había montado esta chica sobre cómo sus libros se publicaban en Argentina e iban por la tercera edición que le ofreció un contrato con un adelanto por tres libros. Les mandó el primer libro y era una mierda pinchada en un palo. La respondieron con sugerencias para editarlo y ella se negó; ese era el libro, el contrato decía que iban a publicárselo y la editorial podía arrear. La editorial tuvo que arrear. Ese libro se publicó y se distribuyó, tal cual, por toda España, y el día que me lo encontré en la librería de debajo de casa fue el día que asumí que publicado != bueno ni por el forro de los cojones. También lloré un poco, no os voy a mentir.

Como digo esto es un caso extremo de imbecilidad extrema por parte de todas las partes contratantes (bueno, no tanto por parte de la escritora, que supo montárselo muy bien). Era una editorial novata que se fió de que esta chica era tan popular como se presentaba y la cagaron a base de bien, pero a la hora de la verdad la cagaron por lo mismo que otras se embolsan millones: sabían perfectamente que lo que estaban sacando a la calle era una mierda pero eh, los fans lo comprarán y se suponía que esta chavala venía ya con fans de serie. Es un poco de suerte y un mucho de saber cómo colocarlo, y ahí está Cassandra Clare para demostrarlo.

– La autopublicación quiere echar abajo la santa industria editorial.

Sinceramente no sé ni qué decir ante esta chorrada tan colosal y tanto miedo a las nuevas plataformas aparte de:

4, 10, 20 (y el reintegro)

Gin y Sarah me mandaron numericos para responder de la lista de preguntas del post anterior, y yo las quiero mil porque me aguantan con y sin memes :****

 

04: ¿Alguna vez has lanzado un libro al otro lado de la habitación?
Sí. Me vienen a la mente dos, concretamente: Ender Xenocida y Tormenta de Espadas. No quiero espoilear así que seré deliberadamente vaga, pero con Ender Xenocida tuve un ataque de nervios muy poco digno porque en aquel momento leyendo lo que acababa de pasar fue como TERROR EXTREMO Y ABSOLUTO. Tengo una relación muy de odio-terror-aburrimiento extremo con ese libro y, como de costumbre cuando hablamos de Orson Scott Card, os suplico que si os da por leerlo lo hagáis pirateado para no darle un puto duro.
Lo de Tormenta de Espadas fue más bien frustración e incredulidad (pista: no, no fue ninguna de las bodas).
10: ¿Qué es lo que menos soportas como escritor?
En cuanto a escritura, y aunque a veces he caído en ello, como todo el mundo, no soy muy amiga de la exposición de datos sólo por dar todo masticado, o de empezar con “Bueno, pues antes de entrar al meollo os haré un breve resumen del estado del mundo en este momento”. Me pasó con 20millones3: jamás le vi sentido a escribir 3 páginas de “en episodios anteriores de “Desastre nuclear y civilizaciones distópicas”…” en medio de la introducción, porque a mí me gusta cuando las cosas van apareciendo poco a poco y las parrafadas de “Hace doscientos años pasó esto en mi pueblo y desde entonces todos tenemos una oreja azul” me parecen muy poco orgánicas (oighs, soy la clase de persona que usa la expresión “orgánico” para referirse a su escritura, me siento lista!). Tampoco me gusta tratar al lector de idiota, la verdad.
En cuanto a escritores, no soporto algunos de los rollitos en los que te ves metido en el momento en que asomas un dedito al mundo colectivo. La gente está fatal de la cabeza, y esto lo digo como alguien que lo ha visto de lejos, poquito y sin querer. No soporto el rollo de inflar los logros, la gente que gana un concurso de pueblo y se tira los siguientes 15 años hablando de ello como si fuera el Nadal (eh, yo gané una caja de galletas en mi campamento! BESADME LOS PIES, PLEBE), el mítico flipado que se autopublica y luego se niega a reconocerlo, el que te trata como escoria hasta que te pide que le presentes a tu agente, los que se ponen una chapita que dice “Escritor” y sientan cátedra cada vez que abren la boca, pero sólo saben repetir como un lorito frases de otros que llevan 3 años dando vueltas por Tumblr, los que se unen a proyectos con otros sólo para chupar del frasco de la promoción conjunta pero no poner nada de su parte (de estos hay uno en todos los grupos, sea de jugar a la brisca en el bar o de astrofísica, garantizado como los niños en los aviones), el que va de duro e independiente soltando borderías cuidadosamente estudiadas pero se baja los pantalones hasta los tobillos a velocidad hipersónica por un “Me gusta” de un editor…
Yo qué sé, soy una gruñona profesional, no puedo elegir sólo una xD
20: ¿Cuál es tu programa de escritura preferido?
Ojalá fuera más glamurosa de lo que soy, pero no: el Word. Al menos es el que más uso. Si son drabbles, bloc de notas. De vez en cuando intento llevarme bien con el Scrivener pero simplemente es hora de aceptar que jamás estaremos en la misma liga v.v
Sé que faltan 3 más pero como tengo que pensarme las respuestas detenidamente las dejo para otro post :)

on the 2nd day to NaNo… aaaaaaaaaand we’re done!

by adhara 0 Comments

Pensaríais que antes de tirarme la mayor parte del día haciendo una timeline de Balas se me ocurriría comprobar que esa página luego me permite exportarla en un formato que sirva a mis propósitos, y eso querría decir que tenéis más fé en mi sensatez de la que de hecho merezco.

Mañana más sobre mis aventuras en la documentación de última hora y lo graciosos que eran los antiguos. Hoy es el último día de meme y toca acabar con esto ò.ó (he acabado un meme de 30 días! Aunque la mitad de las preguntas las respondiese en sólo uno! Ha sido como un c25k para mi constancia bloggera!)

Día 30 -> Mejor fuente de inspiración?

LA ESCUELA DE LA VIDA, OBVIO*

*(no, en serio, cómo se responde a estas cosas tan profundas?)

on the 3rd day to NaNo… CON UN CAÑÓN POR BANDA

Día 29 -> Piensas a menudo en escribir?
Sé que no lo parece, pero pienso en escribir todo el tiempo. Me dan ganas de copiar tal cual la respuesta de Sarah, porque en esto como en muchas otras cosas nos podemos dar la mano. Pienso en escribir cuando voy en el tranvía (videoclips, todo videoclips), cuando miro Tumblr (“debería estar escribiendo”) y cuando leo (“menuda pasada, ojalá escribiera así”/”menuda puta basura, ojalá escribiera así”), y también cuando friego los platos. Sobre todo cuando friego los platos. La cantidad de tiempo que paso pensando en escribir es inversamente proporcional a la cantidad de tiempo que paso escribiendo, sobre todo porque en mi cabeza soy mucho mejor escritora que en la práctica, y es bonito molar mil y yo soy muy escapista.

En otro orden de cosas tangencialmente relacionado, he decidido coger a la guerra de Secesión por los cuernos y meterme un poco con la documentación. Estoy usando TimeGlider para hacerme una cronología en condiciones en vez de una lista de la compra de fechas históricas y tachones. Tengo manuales de cirugía de batalla más majos que la leche gracias a los milagros de internet, y un montón de enlaces de archivos históricos que han tenido la decencia de digitalizar sus fondos. Pero sobre todo, y eso nunca me lo podrán quitar, hoy he aprendido algo nuevo:

It is little wonder that the pre-Civil War college experienced a series of outbreaks of student violence which ranged from the killing of a professor at Princeton (unpremeditated) and the firing of a cannon into a college building [..]
The Antebellum College and Academy

Hoy he aprendido que los estudiantes de mediados del siglo XIX sí que sabían llamar la atención.

(Sigo buscando dónde y quién y por qué se disparó ese cañón. Lamentablemente ahora se lleva mucho disparar cañones en campuses por mamarrachadas deportivas variadas, así que está siendo una búsqueda un poco frustrante)

on the 4th day to… cuatro?? CUATRO???!

Hiperventilo. No puede ser que queden cuatro días, compradme otro octubre, NO ESTOY PREPARADA >_____________< Intento consolarme pensando que el año pasado tampoco me sentí preparada. Por estas fechas andaba lloriqueando por las esquinas porque no tenía claro con qué historia meterme, y en el último momento me lancé por Acquaforte sin estar muy convencida. No me sentía ligada a los personajes, ni al argumento, ni sabía de dónde iba a sacar 50mil palabras sobre ninguna de las dos cosas. Quiero convencerme de que con Balas me va a pasar lo mismo pero puff. PUFF. En fin, esto casi se acaba ya: Día 27 -> Cuánta importancia tiene la apariencia de tus personajes en tus historias?
Curiosamente, mucha y ninguna. A la vez. Mis personajes muchas veces tienen cara antes de tener nombre y me encanta hacer castings mentales hasta para el hijo del apuntador. Sin embargo, una vez me pongo a escribir describo exhaustivamente el papel de la pared de la biblioteca y la tela de las cortinas, pero no al tipo que está matando al mayordomo con un candelabro. Ni al mayordomo. Creo que es algo que desarrollé como un mecanismo de defensa ante esos párrafos tan engorrosos en los que un personaje se mira al espejo y se describe como si todos nos levantásemos por la mañana y pensáramos “Dios, qué sueño. Me examino frente al espejo: se me marcan ojeras bajo un par de enormes ojos violetas con expresión a la par aniñada y vampiresca. Mi pelo, largo hasta las pantorrillas, se extiende cuidadosamente descuidado, como si me acabara de levantar, porque me acabo de levantar. Es de ese color entre castaño y verde lima que no llama la atención, porque soy super normalita y nadie me da bola, pero siempre he sentido que no encajo y que soy especial, aunque el tatuaje en forma de unicornio cagando mariposas que tengo desde que nací por misteriosos motivos en un lugar curiosamente sexual no tenga nada que ver”. No digo que no haya gente cuyo ritual matutino sea así, porque haberlos haylos, pero generalmente no.

Mis tiempos de escritora de Mary Sues han quedado, si no completamente atrás, un poco diluidos; mis personajes son guapos de la muerte y tienen tatuajes super sexys y misteriosos, y la topicidad campa por sus cuerpos, pero eso lo sé yo porque los he parido y vosotros porque os mando fotos de Rachel Hurd Wood. Por la cantidad de descripción que meto en el texto en sí, lo mismo podría estar hablando de Blake Lively que de Pamela Anderson, por ejemplo, porque nunca menciono el tamaño del escote de Alicia en Niños. A veces intento contrarrestarlo, para dar aunque sea una mínima pista, y entonces digo cosas como “Se arañó sus ojos verdes hasta sacárselos de las cuencas”, pero entonces es demasiado tarde porque ya no los tiene ò.ó En general sólo describo la apariencia de un personaje cuando tiene cierta importancia (todo el rollo de Vesta y Medusa), el personaje toma la decisión de mirarse en el espejo consciente y paranoicamente (Giovanna), hay algo hiperchungo (Nadia) o me puede el fetichismo (EL PELO DE REAAAAAAAAAAAAAAAAAAA).

Día 29 -> Has escrito alguna vez un personaje con discapacidad física o mental?
Mentales, no. He escrito sobre personajes con desordenes psicológicos variados, eso sí. Y en cuanto a físicas, sí, que recuerde ahora mismo varios de mis personajes están desfigurados de alguna manera, Astral era ciega y un personaje de Balas se queda paralítico, por poner ejemplos.

on the 6th day to NaNo o algo así, he perdido la cuenta

Ya sabéis cómo van estas cosas: tropiezas un par de días porque se te interpone un fin de semana. El lunes no tienes ganas de nada. El martes se te olvida. El miércoles tienes que solucionar tres millones de papeleo. El jueves toca apocalipsis, el viernes lavar los platos…

Y así dos semanas. Porque soy de lo peor. No voy a decir “lo peor” porque en vez de olvidarme del tema y correr un tupido velo hoy me voy a poner las bragas de persona seria que se enfrenta a las consecuencias de procrastinear y voy a contestarlo todo hasta ponerme al día. TO-DO.

Día 11 → Cuál es tu personaje preferido/menos preferido a la hora de escribir?
Soy una persona que le da mucha importancia a la comodidad, así que voy a entender “favorito” como “más fácil”. Todas las escenas de Verena en Acquaforte vinieron semirrodadas; teniendo en cuenta que yo afronto escribir como un Sísifo de la vida teniendo que subir un sofá de Ikea ya montado y sin ruedines montaña de gravilla arriba, escribir a Verena fue como si en vez de un sofá cama que se va abriendo a cada empujón fuera uno normalico. Ayudó bastante que la mayoría de las escenas de Verena estuvieran basadas en la Verena (nombre cambiado, obviamente) de la vida real. En general me es más fácil escribir personajes excesivos, pero en un claro ejemplo de mi auto-saboteo, no me gusta escribir personajes excesivos si puedo evitarlo. Las partes donde Klio estaba más cabreada eran mucho más fáciles que cuando se había inyectado tila en las córneas, y lo paso bastante mal escribiendo sobre Nora o Beate porque son personas equilibradas. Si no estoy en modo DRAMA INTENSO caigo rápidamente en personajes de madera v.v

Día 12 → En cuál de tus historias crees que creaste el mejor universo?
Supongo que 20millones3, y también es el único universo al que se han referido como “cogido con pinzas”, así que os podéis hacer una idea xD

Día 13 -> Cuál es tu cultura preferida a la hora de escribir, ficticia o no?
Me da un poco de vergüenza admitir que soy una hija del eurocentrismo :( Todas mis historias se desarrollan en culturas occidentales, por defecto, ya sean medievales, futuristas o universos alternativos. La verdad es que en este caso me adhiero al “escribe sobre lo que conoces”, y prefiero no arriesgarme a ser la típica flipada que escribe una historia con personajes japoneses de nombres coreanos que fagocitan la mitología china desde una perspectiva fetichista.

Día 14 -> Cómo organizas tus mapas, si los necesitas?
Utilizo mapas menos de lo que debería, y normalmente recurro a lo que esté buscando en el momento a través de Google Maps, Wikipedia o similares. El único proyecto en el que me he sentado y he dibujado un mapa propiamente dicho (bueno, muy propio muy propio no quedó, pero aceptadme barco v.v) fue para Fylgia, porque era el único en el que hay un movimiento prolongado de una parte a otra del país. Eventualmente tendré que hacer lo mismo a menor escala para Galería, pero en el caso de por ejemplo 20millones3 me limité a dibujar dos líneas paralelas en un cuaderno y escribir “dentro”, “franja” y “fuera” con una flecha que ponía “a suburbia” al lado del margen. Porque el esfuerzo es para nenazas.

Día 15 -> Un escritor que admires, profesional o no
Mataría gustosamente a toda mi clase del instituto por tener la mitad del talento de Michel Faber o Isabel Allende.

Por un 1% también ;____;

Y admiro al señor Fer, porque ser un escritor publicado no le ha cambiado lo más mínimo, y porque además de escritor publicado es un señor como la copa de un pino, aunque a veces me reviente que sea tan buenazo y se deje hacer de menos. Pero supongo que es parte de su saber estar <3 Diría que admiro a Cos porque aún escribiendo una vez cada siete años consigue hacerlo con mucha más gracia y salero que algunos que nos dejamos los cuernos, pero como ha demostrado que le gusta hacerme sufrir a base de no escribir, mejor no digo nada v.v

Día 16 -> Escribes relaciones románticas? Se te dan bien? Escribes escenas de sexo?
Así, brevemente:

Sí.
No.

Día 17 -> Protagonista preferido
Aedan siempre tendrá un huequito en mi corazón, pobre alma en desgracia.

Día 18 -> Antagonista preferido
Giovanna, imagino? No escribo demasiados antagonistas, que yo recuerde. Suelo resistirme a hacer malos malísimos, e incluso Giovanna es una pobre incomprendida (shut up). La única mala remala que se me ocurre es la Dris de Galería, y eso es directamente una caricatura.

Día 19 -> Secundario que terminó robando protagonismo
El pelo de Rea, que terminó robándole todas las escenas a Bastian y haciéndose la jefa xDD Chiara, Lara y Aurora en Acquaforte también tenían papeles bastante menos cruciales en los primeros bocetos del argumento.

Día 20 -> Qué interacciones te gusta más escribir?
Mmhrpf. Las conversaciones entre Sylwia, Jen y Klio en 20millones3 no eran demasiado dolorosas. Eso cuenta como gustar, imagino.

Día 21 -> Alguno de tus personajes tiene niños? Qué tal los escribes?
No.

Día 22 -> Cuéntanos alguna escena entre tus personajes que no has llegado a escribir.
La mayoría? Es decir, casi todas mis historias son historias incompletas ó.ò De las completas, vale, sí, me quedé con ganas de Chiara/Daniela. Pero estoy tan entregada a shippear cosas que no van a ningún lado que las cosas que shippeo no van a ningún lado ni siquiera cuando yo decido.

Día 23 -> Cuánto te lleva completar una historia?
Años. Entre cuatro o cinco o 20. Porque soy una vaga. Si tenemos en cuenta sólo el tiempo en el que estoy escribiendo, y usando la unidad de medida habitual en estos casos, imagino que tres noviembres ó.ò

Día 24 -> Cómo de dispuesta estás a matar a tus personajes si lo requiere el argumento?

NO TANTO COMO TODO EL MUNDO PARECE CREER.

Día 25 -> Alguno de tus personajes tiene mascotas? Háblanos de ellos
Nadia tiene a Actira, un halcón peregrino, pero nunca lo he considerado una mascota. Nadia tampoco lo considera una mascota (es demasiado cool para esas cosas tan burguesas). Es más bien una mezcla entre instrumento de trabajo y compañero de fatigas.

Día 26 -> Dibujas a tus personajes? Los dibujan otras personas?
He tenido la suerte de poder encargar varias cosas sobre ellos a Poggy <3 Y Cos también me hizo una Klio super linda hace años <3

on the 25th and 24th day to NaNo… sesión doble

El domingo es el día del señor y de jugar al FFX hasta que se te caigan las manos y el portatil suplique piedad, así que no es que se me olvidara! Es que no me dio la gana!

Aclarado ese punto, también es que la pregunta de ayer no daba para demasiado. Y un poquito sí que se me olvidó, y para cuando me acordé ya era tarde-noche de domingo, que es una de las cosas que más me abotargan y chupan la sangre en este perro mundo. Pero hagamos como que esto fue decisión propia.

Día 06 -> Dónde estás más cómoda a la hora de escribir?

Lo único que puedo decir con total seguridad es que no en el trabajo. Noviembre suele ser un periodo lento en mi oficina y hay días que tengo una o dos horas libres antes de salir. Perfecto! Ordenador! Word! Conexión a internet! Relativo silencio! Tiempo! Aburrimiento! Vacío mental! Condiciones ideales para quitarme 500 (a callar, degenerados de 2000-palabras-por-hora) de encima, no?

Es imposible. Da igual cuánto tiempo tenga, como mucho conseguiré arrancarme del alma 200 palabras cutres que posiblemente terminen marcadas en rojo para ser eliminadas directamente el 1 de diciembre. No es que sea el colmo de la inspiración el resto del tiempo, pero hay algo en la oficina que me seca las entrañas y bloquea todo lo que no sea mirar Tumblr y esperar que alguien entre al chat.

En cuanto a dónde me encuentro más cómoda… Mi primer año de NaNo una parte importante del texto y practicamente todo el esquema fue escrito en los tickets del Pizzaworld donde trabajaba. Cuando me ha cogido de viaje he escrito en cuadernos, intentando recordar (con un éxito cuestionable) el equivalente páginas/palabras de la libreta de turno. Quiero aprovechar este momento para saludar a la libreta de Corto Maltés que me acompañó aquel año en el que las primeras semanas de Noviembre me pillaron dando tumbos muy poco elegantes por Edimburgo y Venecia; ese año estaba condenadísimo al fracaso y tú fuiste el abogado con recursos que le salvó el culo cuando ya le estaban cocinando la cena previa a la inyección letal. Es una pena y un claro exponente de mi malquedismo que a día de hoy el doc siga teniendo toda la puntuación descojonada por haberlo transcrito en cybercafés escoceses con teclados herejes. Es un poco como si tú fueras Richard Gere y yo Edward Norton. Te jodes.

Cuando no estoy sentada en parques chupando frío y haciendo tiempo hasta irme al hostal, suelo escribir en la cama (aunque blablabla la cama es para dormir YOU’RE NOT THE BOSS OF ME). Ahora que tengo a Gigi de vez en cuando también escribo durante mi hora (mentira, es media) de la comida, porque curiosamente no tengo problemas con escribir en la oficina si es durante minutos que no me están pagando. Si me siento muy masoquista hago un intento en el tranvía. En general, porque soy una bohemia de mierda, también me gusta llevarme a Gigi o a Jaqen o al cuaderno a una cafetería y ocuparles una mesa durante tres horas a cambio de un triste cappuccino. Eso sí, en una esquina oscura y polvorienta para que la gente no me mire raro, que me pone muy de los nervios v.v El año pasado, para que os muráis de envidia, escribí unas 800 palabras en un café adorable al lado del Museo Británico con Fer al lado mientras nos bebíamos el té más rico del mundo.

Día 07 -> Escuchas música mientras escribes? De qué tipo?

Sí. Y no. Es que yo soy taaaaaaaaaaaaaaaaaaaan compleja y taaaaaaaaaaaaaan especial.

No, en realidad es que a veces me apetece y otras no, como a todo hijo de vecino. Normalmente no me creo listas específicas hasta que llevo unas cuantas canciones en las que pienso “oye, esta de bso”, y la mayoría del tiempo tengo puesto el aleatorio en general. Después, mucho después, cuando acabo la novela en cuestión, es cuando suele darme por hacer fanmix. Creo que Acquaforte fue el primer caso de una lista de reproducción dedicada hecha durante el NaNoWriMo mismo y usada para escribir con bastante regularidad.

on the 27th day to NaNo… MELANCOLIA A PALADAS

Día 04 -> Tus primeras historias/personajes

…así, a traición, porque no me he pasado la última semana traumatizada por el hecho de que este es mi décimo NaNoWriMo.

No sé por dónde empezar, francamente. Es un poco cruel hacerle esta pregunta a alguien que entró en la crisis de los cuarenta el día que cumplió veinte y todavía no ha salido de ella (NI SALDRÉ JAMÁS, PORQUE DE LA CRISIS DE LOS 40 SÓLO SE SALE MUERTO) porque me vais a obligar a hacer cuentas y soy tan vieja y he malgastado mi vida y no he escrito ni la mitad de lo que debería, ni aprendido un 1% de lo que podría haber aprendido y ojalá agujeros negros y tener tres años toda la vida.

Pero no pienso abandonar un meme el cuarto día de meme, así que toca viaje al pasado y kilos de nostalgia.

Para empezar, no creo que pueda decir que he querido escribir toda mi vida. En realidad a mí lo que me molaba con locura era leer, leer todo el día, a todas horas, en todos sitios, con luz y sin luz, con permiso y sin permiso, adquiriendo traumas varios y manías por el camino. Soy una persona sencilla, no leía a Nietszche a los quince (ni a los treinta, vaya), pero leía una burrada y durante mi infancia, que yo recuerde, fue todo lo que hice. Leer, leer, leer. Escribir se lo dejaba a gente con más salero que yo, aunque me volvía loca que mi abuelo me dejase teclear en su máquina supersónica un ratito después de comer, fuera lo que fuera. Mi abuelo paterno, que yo sepa, nunca escribió ficción, pero sí que hizo sus pinitos como periodista y escritor/director de documentales. Lo suyo era la investigación. Mi abuela materna escribe poesía. Que yo sepa a nadie más de la familia le ha dado por ahí, (excepto a mi prima S, que escribía fanfic de los XMen!), así que asumo que ellos tuvieron la culpa, y por eso es adecuado que empezase a escribir “en serio” en casa de mis abuelos. El único recuerdo que tengo de escribir algo antes de los once o doce años fue en un campamento de verano. Organizaron un concurso y yo escribí algo hiper simbólico sobre dos niñas que entraban en un jardín y comían un fruto que permitía ver si la gente mentía o algo así. Gané una lata de galletas!

Nunca más he vuelto a comerme un colín escribiendo, así que lo recuerdo con especial cariño.

El caso es que el de mi abuelo fue el primer ordenador al que tuve acceso regular. Estoy hablando de 1995, floppy disks, pantallas matrixeras y aquel programa de hacer gráficos que parecía tener todo el mundo cuyo nombre desgraciadamente no recuerdo porque vaya si me lo voy a bajar el día que lo recuerde, y una impresora que usaba papel con agujerucos, y escribir mi primera Mary Sue sin siquiera saber qué era aquello. La historia se llamaba “La cúpula”, un título muy descriptivo para un hijo bastardo de Sea Quest y La Isla del Dr Moureau (que no me gustó un cojón pero me dejó la intriga sobre bichos mutantes y experimentos gubernamentales secretos). Llegué a escribir unas veinte páginas antes de que se borrara el archivo? Mi abuelo cambiase de ordenador? Un agente de la CIA sacrificase su vida para hacerla desaparecer? No recuerdo ni qué pasó, francamente, pero es mi primer recuerdo sobre querer escribir en general, por si pensabais que siempre había sido fanfic at heart.

Después de aquello la cosa tomó gas. Escribí algunos cuentos. Poco después comencé la que hubiera sido mi opus magna, mi “Eragon”, mi “esta niña escribe como el culo pero eh, tiene doce años, publicidad a saco”. Sí, estoy hablando de mi novela-fanfic-pastiche sobre Robin Hood. Sé que ya he mencionado esto en múltiples ocasiones y no voy a llamarlo trauma pero fue un poco trauma. Mi novela-fanfic-pastiche fue de las primeras cosas que escribí en nuestro flamante (por llamarlo de alguna manera, ya estaba ligeramente desfasado para entonces) ordenador en casa. Cosas que ese documento contenía: triángulos amorosos, acción, chicas super guerreras y profusión de descripciones sobre qué llevaba Lady Marian en cada momento. Cosas que ese documento no contenía: una contraseña. Cosas que contenía la Adhara de doce años: cantidades desmesuradas de vergüenza y terror por que alguien supiera que iba de escritora por la vida. Todavía pasa, pero no tan paralizante, y lucho contra ello cada vez que subo un capítulo de algo a cualquier sitio, por mucho que una voz interior me chille “PERO QUÉ HACES, BORRA ESO AHORA MISMO, QUÉ VERGÜENZA POR DIOS”. Como recordaréis, mi yo de doce años era un poco más influenciable y esa voz interior sabe cómo aprovechar las propiedades acústicas de mi craneo, así que el día que mi padre encontró el archivo y lo leyó y luego me lo mencionó me entró un pánico terrible y borré todo rastro al respecto. No volví a escribir un original hasta “La sombra de Jylian”, en noviembre del 2004.

En defensa de mi padre diré que lo que me dijo fue que había leído un poco y le había gustado mucho, y que qué era ese archivo, a ver si os estáis pensando que mi padre no es guay. Porque mi padre es muy guay. Mi madre también es muy guay, pero ella no llegó a leerlo, por suerte, o ya hubiera tenido que irme de casa y cambiarme de nombre para afrontar tanta vergüenza.

El caso es que después de eso aprendí dos cosas: a esconder archivos un poquito mejor y a crear documentos con contraseña. Al intento robinhoodiano le siguió el que sería (*redoble de tambores) mi primer fanfic tamaño novela, precursor de una puta manía que me acompañaría los siguientes 8 años. Estaba basado en una película de Antena 3 a las 3 de la mañana (Brainscan) y tenía una lectora (MB). Por supuesto, también tenía una Mary Sue (Giane!) y una amiga chalada y posiblemente lesbiana de la Mary Sue (Xeid!), porque si en algo he sido constante en esta vida es en darle a mis protagonistas amigas chifladas. Más o menos por esta época descubrí la existencia de una tienda donde si pagabas una pasta gansa te dejaban conectarte a internet una hora. Al año siguiente comencé a escribir “Los Diarios Padawan” y ahí sí. Ahí ya descubrí que lo que hacía tenía un nombre. Acababa de chocar contra la punta del iceberg, un iceberg enorme y terrorífico lleno de conceptos nuevos como slash, fandom o mpreg que irían revelándose, para bien o para mal (mpreg, TE MIRO A TI), a lo largo de los siguientes años.

El resto ya os lo sabéis.