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autopublicar es de villanos y filibusteros

El otro día Canal Nostalgia enlazó un artículo super majo y super concienzudamente pensado y razonado sobre lo malos malísimos que somos los autores que nos autopublicamos y cómo estamos en el centro de todo lo que está matando la decencia y el buen gusto en el mundo. Dejando aparte que el autor fuera un troll de la vida sí que mencionaba algunas cosas que no dejan de salir cada vez que alguien habla de autopublicar. Ahora que soy autora autopublicada y que no sé muy bien qué contaros hoy que me permita quedarme en esta pestaña un rato más antes que tener que irme a estudiar sintaxis, voy a tocar en un par de estos puntos omnipresentes. Antes quiero aclarar que como de costumbre esto es sólo mi opinión y tiendo a dar mi opinión de forma acelerada y en plan vómito de palabras, así que si os gustan los gifs de Christina Hendricks usados a modo de respuesta y las frases interminables que se muerden la cola no tenéis más que seguir leyendo! (Para más opiniones de estas mías tan bien pensadas y analíticas ya escribí sobre gente que no quiere aceptar que se autopublica hace unos añitos).

– Pero es mucho mejor que te publique una editorial! Así tienes distribución y editores y gente que te publicite!

Hostia, no se me había ocurrido! Si lo llego a saber por supuesto que habría llamado a Mondadori a decirles que oye, que prefiero que me publiquen ellos a tener que maquetar y diseñar un libro sin ser maquetadora ni diseñadora, que mejor que me publiciten sus equipos de profesionales en vez de tener que darle la coña a mis amigos por twitter y fb, y que prefiero que un editor se encargue de encontrar todos esos laísmos que inevitablemente se me cuelan porque puedes sacar a la Adhara de Santander, pero no a Santander de la Adhara.

Esto me produce un sentimiento de facepalm especial porque se lo lees decir a mucha gente (generalmente publicada) y, a ver, no tengo datos (ya hemos quedado en que este post es 100% personal) ni estadísticas pero me atrevería a aventurar que el 90% de los escritores que se autopublican preferirían que les publicasen editoriales al uso. A eso hay que sumarle el 8% que va de indie y lobo solitario y asegura que ellos jamás se venderían, que curiosamente son los que más rápido se bajan los pantalones hasta los tobillos para todas estas cosas y firmarían la venta de su madre en cuanto surgiera la oportunidad. No puedo hablar por los demás escritores autopublicados pero ahí va mi opinión: claro que preferiría que alguien que sabe del tema me editase, diseñase, publicitase y pagase, pero no ha podido ser. La autopublicación no suele ser la primera opción de nadie.

– Autopublicarse es arrogante.

Totalmente de acuerdo, tenemos un puntillo de “pues me da igual que mi libro sea mierda, yo lo quiero ver en Amazon”.

– Nadie se hace rico autopublicándose.

Hay gente que piensa que sí y deja su trabajo el día que sube su novela a Amazon. Hay gente que piensa que no y se autopublica y sigue con su vida. Hay gente que se saca un dinero. Hay gente que ha conseguido contratos serios y con ceros haciéndolo. Hay gente que publicó como fanfiction cosas que ahora son bestsellers y se descojonan del universo en su piscina olímpica rellena de billetes, y después de todo en cierto modo hay pocas cosas que sean más autopublicación que la fanfiction. Este comentario tiene más ramificaciones que un pulpo mutante y da para tres millones de posts.

Personalmente cuando decidí autopublicarme sabía que no iba a ganar dinero con ello, principalmente porque también fue cuando decidí que a partir de ahora todo lo que autopublique estará colgado gratuitamente en otro lugar de la red. Así que no, obviamente aunque de repente 20millones3 saliera recomendado en el club del libro de Oprah no me iba a hacer rica. Sincera y ególatramente a mí lo que me hace ilusión es que me lean, sea gratis o pagando, y prefiero mil veces que alguien deje un comentario o escriba una reseña o me mande un mail diciéndome que menuda mierda de final a que me lleguen 50 céntimos de royalties de Amazon anónimos una vez al mes. Pero sé que en esto estoy en la minoría porque todo el mundo tiene sus razones y sus incentivos y yo qué sé, igual si un día me hago famosa cambio de opinión. A día de hoy es lo que hay. Soy el equivalente escritoril al pelma de la iglesia de la cienciología que insiste en que te lleves un panfleto.

– Las cosas publicadas han pasado por un proceso que asegura su calidad.

A todos nos gustaría que las editoriales fueran guardianas del saber y del buen hacer, pero si de verdad te crees esto o eres gilipollas o me encantaría visitar tu dimensión paralela. Una editorial es un negocio y si algo que es una mierda se considera vendible, lo van a vender o al menos a intentarlo. Caso extremo de este tipo de decisiones por las que nos llevamos las manos a la cabeza, porque me apetece compartir anécdotas surrealistas y algo deprimentes: hace muchos años conocía de foros a una chica que se autopublicaba. Nunca reconoció que se autopublicaba y a base de mentir y una cuidadosa campaña de darse bombo consiguió que se fijara en ella una editorial pequeña pero que en esos momentos tenía dinero gracias a un golpe de suerte (que luego no supieron aprovechar precisamente por cosas como esta). La editorial se tragó hasta tal punto el circo de pulgas que había montado esta chica sobre cómo sus libros se publicaban en Argentina e iban por la tercera edición que le ofreció un contrato con un adelanto por tres libros. Les mandó el primer libro y era una mierda pinchada en un palo. La respondieron con sugerencias para editarlo y ella se negó; ese era el libro, el contrato decía que iban a publicárselo y la editorial podía arrear. La editorial tuvo que arrear. Ese libro se publicó y se distribuyó, tal cual, por toda España, y el día que me lo encontré en la librería de debajo de casa fue el día que asumí que publicado != bueno ni por el forro de los cojones. También lloré un poco, no os voy a mentir.

Como digo esto es un caso extremo de imbecilidad extrema por parte de todas las partes contratantes (bueno, no tanto por parte de la escritora, que supo montárselo muy bien). Era una editorial novata que se fió de que esta chica era tan popular como se presentaba y la cagaron a base de bien, pero a la hora de la verdad la cagaron por lo mismo que otras se embolsan millones: sabían perfectamente que lo que estaban sacando a la calle era una mierda pero eh, los fans lo comprarán y se suponía que esta chavala venía ya con fans de serie. Es un poco de suerte y un mucho de saber cómo colocarlo, y ahí está Cassandra Clare para demostrarlo.

– La autopublicación quiere echar abajo la santa industria editorial.

Sinceramente no sé ni qué decir ante esta chorrada tan colosal y tanto miedo a las nuevas plataformas aparte de:

4, 10, 20 (y el reintegro)

Gin y Sarah me mandaron numericos para responder de la lista de preguntas del post anterior, y yo las quiero mil porque me aguantan con y sin memes :****

 

04: ¿Alguna vez has lanzado un libro al otro lado de la habitación?
Sí. Me vienen a la mente dos, concretamente: Ender Xenocida y Tormenta de Espadas. No quiero espoilear así que seré deliberadamente vaga, pero con Ender Xenocida tuve un ataque de nervios muy poco digno porque en aquel momento leyendo lo que acababa de pasar fue como TERROR EXTREMO Y ABSOLUTO. Tengo una relación muy de odio-terror-aburrimiento extremo con ese libro y, como de costumbre cuando hablamos de Orson Scott Card, os suplico que si os da por leerlo lo hagáis pirateado para no darle un puto duro.
Lo de Tormenta de Espadas fue más bien frustración e incredulidad (pista: no, no fue ninguna de las bodas).
10: ¿Qué es lo que menos soportas como escritor?
En cuanto a escritura, y aunque a veces he caído en ello, como todo el mundo, no soy muy amiga de la exposición de datos sólo por dar todo masticado, o de empezar con “Bueno, pues antes de entrar al meollo os haré un breve resumen del estado del mundo en este momento”. Me pasó con 20millones3: jamás le vi sentido a escribir 3 páginas de “en episodios anteriores de “Desastre nuclear y civilizaciones distópicas”…” en medio de la introducción, porque a mí me gusta cuando las cosas van apareciendo poco a poco y las parrafadas de “Hace doscientos años pasó esto en mi pueblo y desde entonces todos tenemos una oreja azul” me parecen muy poco orgánicas (oighs, soy la clase de persona que usa la expresión “orgánico” para referirse a su escritura, me siento lista!). Tampoco me gusta tratar al lector de idiota, la verdad.
En cuanto a escritores, no soporto algunos de los rollitos en los que te ves metido en el momento en que asomas un dedito al mundo colectivo. La gente está fatal de la cabeza, y esto lo digo como alguien que lo ha visto de lejos, poquito y sin querer. No soporto el rollo de inflar los logros, la gente que gana un concurso de pueblo y se tira los siguientes 15 años hablando de ello como si fuera el Nadal (eh, yo gané una caja de galletas en mi campamento! BESADME LOS PIES, PLEBE), el mítico flipado que se autopublica y luego se niega a reconocerlo, el que te trata como escoria hasta que te pide que le presentes a tu agente, los que se ponen una chapita que dice “Escritor” y sientan cátedra cada vez que abren la boca, pero sólo saben repetir como un lorito frases de otros que llevan 3 años dando vueltas por Tumblr, los que se unen a proyectos con otros sólo para chupar del frasco de la promoción conjunta pero no poner nada de su parte (de estos hay uno en todos los grupos, sea de jugar a la brisca en el bar o de astrofísica, garantizado como los niños en los aviones), el que va de duro e independiente soltando borderías cuidadosamente estudiadas pero se baja los pantalones hasta los tobillos a velocidad hipersónica por un “Me gusta” de un editor…
Yo qué sé, soy una gruñona profesional, no puedo elegir sólo una xD
20: ¿Cuál es tu programa de escritura preferido?
Ojalá fuera más glamurosa de lo que soy, pero no: el Word. Al menos es el que más uso. Si son drabbles, bloc de notas. De vez en cuando intento llevarme bien con el Scrivener pero simplemente es hora de aceptar que jamás estaremos en la misma liga v.v
Sé que faltan 3 más pero como tengo que pensarme las respuestas detenidamente las dejo para otro post :)

he’s a movie star, only drives rented cars…

Si hay alguien con quien he compartido frustraciones, carcajadas y cabezazos contra la pared en lo que respecta a las Lucías del mundo literario y sus egos tamaño zeppelin, sin duda ese ha sido Fer. Mis opiniones en cuanto a la auto-publicación han venido para bien o para mal marcadas por las experiencias con este tipo de escritor, que escribe mucho (y generalmente mal, o al menos no tan bien como cree), piensa poco, y habla más de la cuenta. Es la gente que te acosa repetidamente para que leas su novela y luego exige comentario (y más te vale que sea positivo). La gente que hace que pares la música en una fiesta porque TIENES que oir lo bien que toca la zambomba durante cuarenta minutos. Es muy posible que tengáis uno, o dos, o quinientos en vuestro Facebook/red social preferida, porque se reproducen cual setas, los tales, y porque además no pueden dar un paso ni escribir media letra sin radiarlo al mundo. Es la gente que se auto-publica pero no reconoce que se auto-publica, o que se crea su propia página de la Wikipedia y se refiere a sí mismo como “un referente en el panorama literario actual” o demás salvajadas. Se da en todos los ámbitos artísticos; ahora mismo podría ir y dar de bofetadas en persona a varios ejemplos de lo mismo en el cine y la música, sin tener que coger un tren. Porque además por alguna razón toda esta gente spammer, creída y egocéntrica es, para rematar, profundamente abofeteable.

Fer lo ha tenido que sufrir mucho más directamente que yo, porque la envidia es muy mala y lo que Fer ha conseguido lo ha conseguido esforzándose, no obligando a pobres transeuntes a decirte omg lo que mola tu corto o dándoselas de premio Cervantes en las fiestas del pueblo. Y por eso me llena de satisfacción ver que EL MUY CABRÓN SE LO ESTÁ PASANDO COMO LOS INDIOS DE COLEGUEO CON GEORGE RR MARTIN, aunque sea sin mí :’) Cuando publicó Ne Obliviscaris y Tormenta de Verano me dolía el alma de orgullo puro y duro; hoy me duele de envidia, porque, repito, COLEGUEO CON GEORGE RR MARTIN SIN MÍ, pero además mi lado cabrón no puede evitar pensar en términos de “Zas! En toda la boca!” :D Supongo que ahora que te has codeado comiendo pizza con EL PUTO GEORGE MARTIN ya eres un escritor “de verdad”, no, Fer?

Also, peluca épica. En su twitter está

Una de estas cosas no es como las otras y además es una zorra traidora – Adivina cuál!

He perdido la cuenta de los años que he intentado hacer un nano-de-verano.

…o bueno, no. Veamos: si participé en mi primer NaNoWriMo en 2004 eso quiere decir que intenté mi primer nano-de-verano en verano del 2005.

Y fallé.

Lo mismo en el 2006.

Y volví a fallar.

2007.

Más de lo mismo.

Para no alargar la tensión innecesariamente tengo que decir que nunca he conseguido llegar ya no a las 50mil palabras, sino siquiera a un 10% del ritmo de Noviembre en los meses de verano. Los primeros años sí que seguía escribiendo el resto del año, sólo que mucho, muuuucho más relajadamente. En los últimos dos o tres años puedo afirmar, aunque me joda, que me he vuelto una de esas personas que sólo escriben en Noviembre. Por eso, cuando este año se anunció Camp NaNoWriMo pensé que esta era la mía para darle al verano en todos los morros. El de julio me pillaba muy de sopetón. “Haré el de agosto”, decidí. “Y 25mil palabras, que tampoco hay que abusar”.

Y aquí estamos, a seis de agosto y con una cuenta total de cero palabras. O mejor dicho, de menos veintitres palabras, porque lo único que he hecho ha sido borrar algunas frases y adjetivos que sobraban en un par de proyectos antiguos.

Qué es lo que falla en verano? Para empezar, no está Chris Baty. Eso me decía todos los demás años: no es lo mismo sin las pep talks, no es lo mismo sin la página y los gráficos y las tablas, no es lo mismo sin tropecientosmil desgraciados como yo amontonando descripciones a la desesperada. Y este año, para rematar, el agobio mortal: Chris Baty se marcha. Se va a dedicar a escribir a tiempo completo y quedará en la OLL como miembro honorífico. No sé cómo afecta eso a las pep talks de este NaNo, pero sí sé que Lindsey Grant no me motiva ni la mitad y que esto es una gran catástrofe en mi diminuto mundo creativo. Así que por mucho que Baty no esté, este verano era incluso más importante tratar de hacer algo, porque si no Noviembre me va a pillar en una posición muy poco digna y voy a recibir más ostias que un caballero del zodiaco. Habría que ponerse las pilas, básicamente, y abrir de una vez el fichero de…

Ah, la segunda razón: Qué coño fichero abro?

Ya he mencionado otras veces que mi manera de afrontar los nanos es con todo esquematizado y decidido. Este verano me he encontrado con que no me apetece un carajo continuar el proyecto que tengo más definido (Niños), y que por el contrario sí que me apetecía continuar Acquaforte. Como además me fío mucho de Fer, por eso de que es la única persona del universo aparte de mí que le sigue la pista a tanto proyecto inacabado, le pregunté qué pensaba que debería seguir. Y a Fer, que a veces tiene ideas extrañas, no se le ocurrió más que decirme que tendría que continuar “Tres balas para Daniel Rudabaugh”. No os suena el título porque es un proyecto de western del que escribí cinco páginas hace más de cuatro años. Si os dijera que supe de inmediato a qué se refería y en qué carpeta estaba estaría mintiendo. Pero Fer había hablado y tenía que considerarlo. Así estaba la cosa a mediados de julio: fantasía steampunk o western crepuscular? Podía tirar una moneda al aire o asignarles números y hacer una rifa, porque pronto descubrí que me iba a dar igual:

Se me habían olvidado partes importantes de los dos. Tanto en Acquaforte como en Rudabaugh hay un momento en que uno de los personajes le pone la zancadilla a otro, cambiando el curso del argumento de una forma bastante bestial, por no decir que son sus respectivos momentos climáticos (que en mis historias suelen estar al principio o a la mitad más que al final, pero eso es tema para otro post). Tanto en Acquaforte como en Rudabaugh, había escrito la parte justo anterior a la zancadilla y la parte justo posterior. Y en mi infinitérrima sabiduría, tanto en Acquaforte como en Rudabaugh había cerrado el doc sin ni siquiera describir brevemente en qué coño consistía la zancadilla ni quién la ponía ni cómo, pensando que bah, ya lo apuntaría otro día.

Cuatro años después aquí ando, mirando al doc con cara de tonta y entrecerrando los ojos mientras señalo (no tan) figurativamente con el dedo a los personajes traidores y murmuro “sé que no eres de fiar pero no sé por qué”. He buscado mails, he buscado logs de conversaciones, pero si Fer no recuerda que se lo haya contado, no tengo betas así que no he podido comentarlo con nadie más y tampoco estaban en cuadernos físicos, estoy en las mismas. Así que nada. Sólo me queda darme de bofetadas por no apuntar las cosas y aprender de mis errores (JE!).

call the waaaahmbulance

Mentiría si dijera que no me afectó el tema del informe algo más de lo que sugería el post al respecto. No por la negativa en sí, que era una posibilidad muy realista y cercana, sino por la forma de la negativa. Y no es una cosa de la que se pueda hablar así por así, porque todos conocemos la historia: aspirante a escritor que manda una novela, novela que es rechazada, aspirante a escritor que se rebota y le busca tres pies al gato. Así pues, la novela fue rechazada y eso es así, punto. Sin problemas.

Lo que me ha frustrado ha sido el informe como informe. Lo que tal vez haya estado paralizándome a la hora de abrir el Word estos meses sin que ni siquiera me diera cuenta ha sido que la persona que ha decidido si pasaba o no pasaba me lo anunciara con errores gramaticales y frases que empezaban en Murcia hablando del tiempo y terminaban en Montevideo preguntándose por los resultados de la liga de carreras de sacos, y un informe de lectura que más que informe de lectura era “yo lo habría hecho así y esa es la única forma”.

Lo que me ha tocado los cojones, hablando mal y pronto, es intentar entrar a un sarao de leones y tigres siendo un pastor alemán, y que el tío de la puerta que dice que no soy lo suficientemente guay para entrar sea un chihuahua medio calvo con tiña.

Puede que haya sido eso o puede que no, que simplemente esté cansada y frustrada porque en realidad pienso lo mismo que el chihuahua (pero con menos orgía gramatical) y jode. Y tampoco me puedo quejar por lo antes mencionado: todo el mundo espera que me queje e insista en que la novela merece la pena y el informe está equivocado. No, coño, la novela obviamente no lo merece. Pero que el informe es un informe de mierda y me han timado bien timada y sin esperarlo, también.

Consejos vendo y me daría de ostias

Hago copias de seguridad, constantemente. Meto cosas en el usb, se las mando a gente, me las mando a mí misma. Le digo a la gente que las haga, insisto en que me manden archivos si hace falta, que se los manden a sus abuelas o a quien sea. Era algo que nos repetían en Programación, aunque si yo empecé a hacerlas fue por ver a gente cercana perder sus archivos cuando el ordenador decidía morirse sin previo aviso o algún hijo de la grandísima puta se lo robaba (>___<). Durante el NaNoWriMo hay un backup-your-novel day, pero no suelo hacerlo porque durante el NaNoWriMo ya hago backups al menos dos veces a la semana. Dicho esto, he perdido unas 10mil palabras de las 50mil peladas que tenía Marionetas. No sé qué ha pasado. No sé por qué no hice ni una sola copia de seguridad desde el día 15 de Noviembre y francamente, no me lo puedo creer. No va conmigo. En Navidades Jaqen terminó de morir, camino a la reencarnación, y dejó el disco duro inaccesible. Asumí que tendría una copia reciente hecha y no me preocupé. Fast forward al otro día, cuando descubro que la copia más reciente es un archivo de 24mil palabras. Llamé a mi padre para que intentase acceder al disco duro como disco externo pero el cable de mi padre es IDE y el disco duro de old!Jaqen es SATA. Mi madre se lo llevó a sus compañeros de trabajo y por lo visto no haberles dicho que el bicho se movía en Linux ha hecho que la cosa se embrolle aún más. Ventrue es mi última esperanza pero a estas alturas ya no tengo demasiada. Entre algunos posts en nanofrikis y una conversación con Fer he conseguido recuperar un par de cosas. El resto no lo beteó nadie, no me lo mandé por correo, no lo posteé, no está dentro de Gigi.

Sé que 10mil palabras, lo que viene siendo dos capítulos y medio, no suena a mucho después de haber hecho las 50mil. Pero los que me conocéis sabéis que sí que lo es. Que no reescribo, que no edito y que ponerme a rehacer esos agujeros posiblemente termine conmigo borrando el fichero entero. Así que por si la moraleja no ha quedado clara todavía, un consejo de vuestro tío Billy:

Poneros una alarma cada dos días en el móvil y actualizad vuestras copias de seguridad cada vez que suene, que luego vienen los lloros.

(Niños, Acquaforte, Galería y todas las demás están completas, sanas y salvas. Al final ha tenido algo de bueno el no haberlas tocado en meses)

Concurso de microrrelatos

Para vosotros, gentucilla vaga, un concurso de no más de 200 palabras. En mi caso, los microrrelatos sacan lo más tétrico de mi interior, pero también es verdad que odio los tipos de relatos que suelen terminar ganando. Esos en los que durante el 90% del párrafo el escritor ha dado a entender una cosa y luego resulta que, oh sorpresa y regocijo, ¡hablaba de otra totalmente distinta!. En homenaje a ese género tramposillo iba a enviar, además de mis habituales apocalipsis, esto:

Aquí hablo de mi amor con florituras. Aquí cuento cómo le espero cada día a la misma hora, en el mismo lugar. Aquí, como final del relato, gran sorpresa: ¡hablaba del bus de la línea 30!

Lamentablemente para el mundo del microcuento, Deira no me ha dejado.

There are sweet fluorescent enemies that live inside of me…

Algo después de terminar el NaNo y entrar en el agujero negro de agotamiento mental que son las primeras semanas de Diciembre, en Navidades, alguien le hizo a mi editor interior el mejor regalo que le podían haber hecho: le dieron la razón. Confirmaron de manera objetiva, fortuita y totalmente sincera lo que él me venía diciendo desde hacía unos cuantos años; que en realidad, por mucho que yo quisiera consolarme pensando lo contrario, mi forma de escribir y la de Cierta Persona De Quien No Leería Ni Un Prospecto Médico no eran tan diferentes. A decir verdad, lo que confirmaron es que eran indistinguibles la una de la otra. Y no he vuelto a escribir desde ese día, que es una de las razones por las que este blog ha estado tan muerto. Me daba vergüenza. Me mortificaba pensar que he estado haciendo durante años lo mismo que critico hasta la saciedad en esa persona. Lo único que quería escribir era un post de disculpa por haberlo hecho porque, aunque puedo contar con los dedos de una mano las veces que me ha gustado algo escrito por mí, solía pensar que al menos había alguien que lo hacía mucho peor. That’s what I get por ser una presuntuosa, supongo.

Pero después de hablar con Fer largo y tendido sobre el tema, y con Elenis mientras devorábamos kebabs en Frankfurt, me he dado cuenta de varias cosas.

Y he pensado “pero qué coño?“.

Parte médico

Sigo sin poder arreglar Sense Offense. He conseguido que se vea bien la página principal, después de cambiar la url del header en el php, pero las categorias y los fics están inutilizables. Todo esto tiene que ver con que mi host ya no admite enlaces externos o no sé qué movidas, y de acuerdo con lo que he visto en foros, en teoría (negrita muy negrita) se solucionaría cambiando las urls en los templates. Obviamente la teoría está dando por culo a la hora de pasar a práctica. Para colmo cada vez que hago un cambio intentando solucionar los templates de las categorías, me cambia a error 500 no sólo la página de la categoría, sino también la principal. De hecho para arreglarlo cuando pasa eso tengo que volver a cambiar los permisos del index.php y todo.

Si hay algún experto en MT por ahí les ofrecería todos los primogénitos que no voy a tener por un poco de ayuda, porque si al final resulta que la única solución que queda es reinstalar y reconfigurar, me da que se acabó el archivo. Personalizarlo para que sirviera como archivo fue un poco pesadilla y no sé hasta qué punto estaría dispuesta a volver a hacerlo.

Mastúrbame el ego, un poquito más arriba

Si alguien a quien yo admiraba no me hacía caso, o incluso me criticaba con dureza, en modo alguno le retiraba mi admiración por ello. Lamentaba su indiferencia o su veredicto negativo, pensaba que yo no valía o que tenía que mejorar, me aguantaba y seguía admirándolo. No me parecía limpio ni honrado hacer depender esto último de algo semejante a la reciprocidad (dentro de lo que cabía, claro está).

“Las facturas de la admiración”, Javier Marías en El País Semanal de hoy

Ese (realista, triste, spot-on) artículo podría haberse titulado de muchas maneras. “Lo cutre que está (y ha estado) la cosa”. O “El ego que tiene la gente”. O “Elogios vendo, gratis no tengo”. O “Pero si yo no escribo para los demás, escribo para mí” *insertar aquí pausa para que Adhi se descojone a gusto*. No hace falta ser un escritor consagrado para verlo. En realidad tampoco hace falta ser escritor.

Si has estado en el fandom, un fandom cualquiera, lo has visto. Pero si has estado en la blogosfera también, y en clases de dibujo, y de encaje a bolillos, y sacando fotos a las palmeras en un viaje organizado a Punta Cana. La actitud de “él no me dijo que mi foto a las palmeras es bonita, así que yo no le voy a decir que su foto a las palmeras es bonita”.