but you can’t reach anybody

Un día en clase mandan un trabajo, temática libre. Como toda tu vida has estado fascinado con Recesvinto decides darle sus quince minutos de gloria y hacer el trabajo sobre la influencia de Recesvinto en la cría del abejorro peninsular durante el siglo VIII. Por el contrario Chindasvinto nunca te ha interesado (ni la mitad de atrayente, dónde vamos a parar), pero claro, en algunos puntos hay que mencionarlo porque después de todo su afición por la experimentación genética entre huertas de fresones estuvo ligeramente relacionada. Así que le mencionas aquí y allá, pero pones un interés especial en dejar claro a lo largo del trabajo que aquí de quien estás hablando es de Recesvinto y sus abejas.

Entregas el trabajo, aunque por diversas razones y porque eres un poco chapucillas sabes que hay cosas que te bajarán nota; en algunos sitios te has dejado el hipervínculo a la página de Wikipedia, la introducción la has escrito a toda prisa en el cambio de hora después de gimnasia y la conclusión tiene un tamaño de fuente el triple que el resto para disimular que no tenías ganas de pensar en las tres páginas obligatorias. En general tu tocho de papel podría haberse beneficiado de un poco más de planificación. No es un buen trabajo, para qué negarlo, pero al menos te dices que has dejado claro lo importante que fue la investigación de Recesvinto para el futuro de la apicultura europea. Lo demás entra dentro de lo planeado.

Y entonces el profesor reparte los trabajos corregidos y te llama al despacho. Que hay muy poco Chindasvinto. Que si querías hablar de fresones tenías que haber resumido un poco tanto Recesvinto y haberte centrado en Chindasvinto y desarrollado su investigación fresonera, pero que no lo has hecho y por tanto tu trabajo sobre Chindasvinto y los fresones está suspenso. “Pero es que yo estaba hablando de Recesvinto y los abejorros”, tienes ganas de decir, pero este profesor está muy ocupado y después de regañarte por las cosas que ya esperabas y repetir otra vez que la próxima vez más fresones y menos abejorros, te empuja fuera del despacho y cierra la puerta. Así que te quedas con cara de tonto pensando que joder, pues sí que tienes que ser idiota y expresarte con el culo para estar hablando de los abejorros y que la gente en su lugar dé por hecho que lo tuyo son los fresones y que, encima, si estás hablando de fresones lo estás haciendo mal.

Pues así me ha dejado el informe de lectura.