Tú y yo acabaremos mal

Estaba tan feliz estas últimas semanas, regodeándome en el hecho de que volvía a pensar en La sombra de Jylian una media de 24 horas diarias y a conocer a sus personajes, que ahora cuando me ha dado por volver a escribir de verdad (nada de pensar en ello, que llega un momento en que hay que hacerlo xD) tengo la sensación de que de eso nada. Que sigo sin saber quién es esta gente. Y ahora es mucho más frustrante porque les quiero! Han vuelto a convertirse en una parte importante de mi mente, así que el sentir que no sé qué coño estoy contando es como si mi madre de repente me dijera que no quiere volver a saber nada de mí. En cuestión de tres párrafos he conseguido que Nora parezca idiota -vale, Nora no es ni va a ser jamás la bombilla más brillante de la caja, pero carajo v.v-, le he cambiado el nombre tres veces a uno de los caballos y he conseguido reproducir fielmente el estilo del primer fanfic de una fangirl treceañera sin conocimientos de gramática. Ay la virgen.

*gimotea

*se araña la cara

*se arranca los ojos

En mi cabeza todo es mucho más bonito.

Principalmente porque mi cabeza, hoy, se ha dedicado a pasar a cámara lenta una posible escena con agua de por medio en el libro dos (me descojono vilmente de mí misma cada vez que caigo en la cuenta de que no llevo ni la mitad del primero y ya estoy pensando en mandar a todo el mundo a bañarse vestido en el libro dos). Mi cabeza en realidad me quiere. Quien me odia es el word, que cambia mis brillantes, originales y muy sexys ideas en montones de párrafos sin pies ni cabeza llenos de fundidos en negro en los momentos más interesantes. Yo en realidad escribo smut a todas horas. Obvio.