Una de estas cosas no es como las otras y además es una zorra traidora – Adivina cuál!

He perdido la cuenta de los años que he intentado hacer un nano-de-verano.

…o bueno, no. Veamos: si participé en mi primer NaNoWriMo en 2004 eso quiere decir que intenté mi primer nano-de-verano en verano del 2005.

Y fallé.

Lo mismo en el 2006.

Y volví a fallar.

2007.

Más de lo mismo.

Para no alargar la tensión innecesariamente tengo que decir que nunca he conseguido llegar ya no a las 50mil palabras, sino siquiera a un 10% del ritmo de Noviembre en los meses de verano. Los primeros años sí que seguía escribiendo el resto del año, sólo que mucho, muuuucho más relajadamente. En los últimos dos o tres años puedo afirmar, aunque me joda, que me he vuelto una de esas personas que sólo escriben en Noviembre. Por eso, cuando este año se anunció Camp NaNoWriMo pensé que esta era la mía para darle al verano en todos los morros. El de julio me pillaba muy de sopetón. “Haré el de agosto”, decidí. “Y 25mil palabras, que tampoco hay que abusar”.

Y aquí estamos, a seis de agosto y con una cuenta total de cero palabras. O mejor dicho, de menos veintitres palabras, porque lo único que he hecho ha sido borrar algunas frases y adjetivos que sobraban en un par de proyectos antiguos.

Qué es lo que falla en verano? Para empezar, no está Chris Baty. Eso me decía todos los demás años: no es lo mismo sin las pep talks, no es lo mismo sin la página y los gráficos y las tablas, no es lo mismo sin tropecientosmil desgraciados como yo amontonando descripciones a la desesperada. Y este año, para rematar, el agobio mortal: Chris Baty se marcha. Se va a dedicar a escribir a tiempo completo y quedará en la OLL como miembro honorífico. No sé cómo afecta eso a las pep talks de este NaNo, pero sí sé que Lindsey Grant no me motiva ni la mitad y que esto es una gran catástrofe en mi diminuto mundo creativo. Así que por mucho que Baty no esté, este verano era incluso más importante tratar de hacer algo, porque si no Noviembre me va a pillar en una posición muy poco digna y voy a recibir más ostias que un caballero del zodiaco. Habría que ponerse las pilas, básicamente, y abrir de una vez el fichero de…

Ah, la segunda razón: Qué coño fichero abro?

Ya he mencionado otras veces que mi manera de afrontar los nanos es con todo esquematizado y decidido. Este verano me he encontrado con que no me apetece un carajo continuar el proyecto que tengo más definido (Niños), y que por el contrario sí que me apetecía continuar Acquaforte. Como además me fío mucho de Fer, por eso de que es la única persona del universo aparte de mí que le sigue la pista a tanto proyecto inacabado, le pregunté qué pensaba que debería seguir. Y a Fer, que a veces tiene ideas extrañas, no se le ocurrió más que decirme que tendría que continuar “Tres balas para Daniel Rudabaugh”. No os suena el título porque es un proyecto de western del que escribí cinco páginas hace más de cuatro años. Si os dijera que supe de inmediato a qué se refería y en qué carpeta estaba estaría mintiendo. Pero Fer había hablado y tenía que considerarlo. Así estaba la cosa a mediados de julio: fantasía steampunk o western crepuscular? Podía tirar una moneda al aire o asignarles números y hacer una rifa, porque pronto descubrí que me iba a dar igual:

Se me habían olvidado partes importantes de los dos. Tanto en Acquaforte como en Rudabaugh hay un momento en que uno de los personajes le pone la zancadilla a otro, cambiando el curso del argumento de una forma bastante bestial, por no decir que son sus respectivos momentos climáticos (que en mis historias suelen estar al principio o a la mitad más que al final, pero eso es tema para otro post). Tanto en Acquaforte como en Rudabaugh, había escrito la parte justo anterior a la zancadilla y la parte justo posterior. Y en mi infinitérrima sabiduría, tanto en Acquaforte como en Rudabaugh había cerrado el doc sin ni siquiera describir brevemente en qué coño consistía la zancadilla ni quién la ponía ni cómo, pensando que bah, ya lo apuntaría otro día.

Cuatro años después aquí ando, mirando al doc con cara de tonta y entrecerrando los ojos mientras señalo (no tan) figurativamente con el dedo a los personajes traidores y murmuro “sé que no eres de fiar pero no sé por qué”. He buscado mails, he buscado logs de conversaciones, pero si Fer no recuerda que se lo haya contado, no tengo betas así que no he podido comentarlo con nadie más y tampoco estaban en cuadernos físicos, estoy en las mismas. Así que nada. Sólo me queda darme de bofetadas por no apuntar las cosas y aprender de mis errores (JE!).