Mastúrbame el ego, un poquito más arriba

Si alguien a quien yo admiraba no me hacía caso, o incluso me criticaba con dureza, en modo alguno le retiraba mi admiración por ello. Lamentaba su indiferencia o su veredicto negativo, pensaba que yo no valía o que tenía que mejorar, me aguantaba y seguía admirándolo. No me parecía limpio ni honrado hacer depender esto último de algo semejante a la reciprocidad (dentro de lo que cabía, claro está).

“Las facturas de la admiración”, Javier Marías en El País Semanal de hoy

Ese (realista, triste, spot-on) artículo podría haberse titulado de muchas maneras. “Lo cutre que está (y ha estado) la cosa”. O “El ego que tiene la gente”. O “Elogios vendo, gratis no tengo”. O “Pero si yo no escribo para los demás, escribo para mí” *insertar aquí pausa para que Adhi se descojone a gusto*. No hace falta ser un escritor consagrado para verlo. En realidad tampoco hace falta ser escritor.

Si has estado en el fandom, un fandom cualquiera, lo has visto. Pero si has estado en la blogosfera también, y en clases de dibujo, y de encaje a bolillos, y sacando fotos a las palmeras en un viaje organizado a Punta Cana. La actitud de “él no me dijo que mi foto a las palmeras es bonita, así que yo no le voy a decir que su foto a las palmeras es bonita”.

Es una estupidez negarlo: a todos nos gusta que nos halaguen, que nos digan las cosas que les han gustado y por qué les han gustado, que alguien más que nuestras madres nos dé una palmadita en la espalda comentando lo mucho que valemos. Las madres están obligadas por contrato vinculante a hacerlo, pero un elogio voluntario de alguien que no es familia siempre es un subidón, y quien diga lo contrario miente como un bellaco. De hecho en mi experiencia al final el que “escribe para los demás”, “sin importarle la opinión de los demás”, es el que monta los pollos más grandes cuando los demás no dan una opinión o no dan una opinión positiva. Así sin pensar puedo citar varios ejemplos de escritores que juran y perjuran que blablablabla escribir ya es el premio en sí mismo, que blablablabla la satisfacción del trabajo bien hecho, blablabla mi humilde persona, y luego montan el pollo porque algún monito despistado en el último escalón de la cadena editorial no conoce su obra maestra.

Un minuto de silencio por esos pobres monitos. Mañana podrías ser tú.

Puede que siempre lo fuera, pero ahora con la red de redes y la autopublicación y la fanfiction y los escritores convirtiéndose en fenómenos multimillonarios, la adaptación de libros al cine y demás, los egos monstruosos y los monstruos egocéntricos, escribir es en un vehículo para conseguir reconocimiento, en vez de en una forma de contar algo. Se han invertido un poco los procesos (o eso me parece a mí, que por cierto no tengo ni repajolera idea y así estoy muy bien, gracias). El reconocimiento ya no es una consecuencia tras alcanzar un objetivo (contar algo), sino el objetivo en sí mismo. Opinión subjetiva: en serio hay tanta, tantísima, TANTITÍSIMA gente que quiere escribir sobre vampiros adolescentes aquí y ahora? De verdad? De verdad de la buena??* La gente cuenta algo para conseguir reconocimiento y convierte las ferias del libro, los foros y los archivos de internet en un mercadeo de alabanzas supeditadas a un pago, también en forma de alabanzas.

La impresión que da? Al menos a mí, que muchas veces no nos gusta de verdad lo que estamos alabando. Si algo te gusta, te gusta y punto, independientemente de que te caiga bien quien lo ha escrito/fotografiado/bordado en el cojín. Opinión objetiva: me encanta el libro de fulanito. Opinión subjetiva: fulanito es un egocéntrico y se cree dios. En algún momento se ha identificado “le he dicho a fulanito que me gusta su novela y él no me ha dicho que le gusta la mía” con “fulanito es gilipollas y odio cómo escribe”. De algún modo yo he terminado siendo muy aficionada a libros, artículos o blogs de gente a la que no soporto y soy la Reina de Criticonia, pero si me gusta lo que hace pues me jodo y asumo que por muy mal que me caiga hay cosas que hace bien. La gente que deja de escribir porque no recibe suficientes comentarios, la que no da su opinión a no ser que otros le rasquen la barbilla primero, los que deciden que algo ya no les gusta porque a su autor no le gustó lo suyo, los que dicen que quieren críticas constructivas, que es una expresión en clave para decir “quiero que me halagues largo y tendido, pero ay de tí como se te ocurra intentar corregirme algo”… todos en el mismo saco, uno con un letrero muy grande que diga “Yo sólo vine a que me digais cosas bonitas”. Y esa gente se dedicará a la fotografía, a la pintura, a lo que sea y siempre será igual porque en el fondo no les gusta lo que hacen, sino lo que reciben por hacerlo.

* Y quien dice vampiros dice wincesto, que todavía me acuerdo de cierta BNF (Big Name Fan, fan famosa, vamos) que al comienzo de escribir Sam/Dean dijo un par de veces que no se creía esa pareja pero que aún así lo escribía. Y una no puede menos que preguntarse si no tendrá algo que ver el hecho de que cada uno de sus fics Sam/Dean le reporte al menos una treintena de comentarios de fans enfervorecidas…