Hemos llegado ya?

by adhara

Antes de Navidades y para horror absoluto del señor Robles, hice una apuesta conmigo misma: si conseguía terminar Acquaforte antes del 13 de enero me daría permiso para comprarme esta colcha de Connor y esperar con (más) ilusión el momento diario de tirarme a lo panda rojo en mi camita.

En realidad debería comprarme dos, una para la cama y otra para colgar en la pared. AY OMÁ QUÉ RICO.

Desgraciadamente para mí, para la colcha, para la decoración de mi piso y para la paciencia de mi agente, no pudo ser y me quedé sin poder comprármela; soy una persona con honor y si pierdo una apuesta la pierdo con todas las consecuencias (pero téeeeeeeeeeecnicamente que me la regalase algún alma caritativa no sería romper las reglas. Lo comento con ojitos brillantes y tal). El caso es que después de Navidades llegaron las semanas pre-exámenes, cual horda mogola dispuesta a arrasar con mi tiempo libre y mis ganas de vivir, y me quedé con la impresión de estar relativamente cerca del final pero no demasiado. De repente esto se estaba alargando como chicle pocho y no le veía un final a corto plazo. Me liaba con la lingüística y miraba el doc de reojo, pensando que estaría ahí por los siglos de los siglos, que me moriría al 65% y ni fu ni fa.

Entonces me dio por reordenar cosas en el esquema para apuntar un par de ideas rápidamente mientras la lingüística no miraba. De acuerdo al esquema me faltaban seis capítulos, pero uno de ellos es una conversación de, literalmente, cuatro líneas (seis si hablan del tiempo, que no, porque una cosa muy graciosa del tiempo en Acquaforte es que siempre hace EXACTAMENTE EL MISMO con varios tipos distintos de niebla), así que será absorbido por el anterior o el siguiente, lo que me dejaba en cinco. Gracias a mi manía por saltar a la desesperada cuando me quedo sin fuelle en el NaNoWriMo, ya tenía escrito uno practicamente entero y la mitad del otro. Como soy muy de letras, a pesar de lo que dijera mi rama de COU, no caí en ello hasta un par de días después:

Me faltan dos capítulos y medio para acabar Acquaforte.

Y lo peor es que me muero por quitármelo de encima, pero tengo que seguir mirando el doc de reojo mientras estudio pensando que ahora en vez de morirme al 65% lo voy a hacer al 90. Asco de vida.