preadolescentes hastiados

by adhara

nano

Ayer hizo once años que me creé cuenta en NaNoWriMo y anda que no ha llovido desde entonces. En esos once años he vivido en tres países distintos, conocido a mucha gente raruna e incluido a dicha gente raruna en distintas historias. Me he dejado llevar por el “tú vales mucho, escribe original”, he terminado tres novelas y escrito doscientos mails a agentes y editoriales y recibido ciento noventa y ocho silencios y dos negativas, además de algo de spam posterior de gente que nunca se dignó a contestar a mi mail pero que todavía conservaba la dirección para luego intentar venderme sus proyectos. Me he autopublicado, mitad rendición mitad madurez. He escrito un par de historias cortas originales que han sido/serán publicadas por gente muy guay. Me he llevado las manos a la cabeza porque la peña está loca, pero loca loca loca, y en el mundo editorial aún más. Me han timado, a veces dinero y a veces tiempo y esfuerzo, que es peor, pero también he conseguido cobrar algunos royalties (que es algo que está muy bien) y recibir algunas opiniones de gente que dedicó un rato para decirme lo que habían pensado de 20millones3 o Tres atardeceres (que es algo que mola un montonazo). Me he ahogado en años de bloqueo pero siempre he conseguido sacar la cabeza para volver a ganar el NaNo o terminar algunas cosas, muchas veces en el último momento para no perder la costumbre. He visto cómo el esfuerzo de gente tan increíble como Fer o Rak era recompensado, y algo así te quita un poco el mal sabor de boca que te dan otras cosas.

Supongo que es normal que a estas alturas las cosas respecto al NaNoWriMo hayan cambiado, porque yo he cambiado también. En algunos aspectos son cosas que no puedo evitar y que tampoco cambiaría, pero en otros me da un poco de pena. Ya no tengo el proyecto preparado desde febrero ni un calendario de todas las ideas que quiero desarrollar. Ya no escribo fanfiction, aunque me gustaría, ni me imagino lo que sería ver mis libros en el escaparate de Estvdio. El año pasado decidí lo que iba a hacer en noviembre literalmente a las 23:59 del 31 de octubre y este año vamos por el mismo camino: hay proyectos que me apetecen un poco y otros que debería terminar, pero en general siento que noviembre ya no quiere pasar tiempo conmigo. Que ha hecho nuevos amigos, porque ya tiene doce años y está en la edad de buscarlos y salir por su cuenta. Que ya no cree que yo sea la más guapa y la más divertida y la más lista, sino que para él estamos un poco atados por defecto, y que hemos llegado a ese punto en el que yo le necesito más de lo que me necesita él a mí porque ya sabe atarse los cordones solo.