nano 2015: ahora sí (más o menos)

Efectos secundarios variados de llevar tanto tiempo haciendo el NaNo y haberse convertido últimamente en casi el único momento del año en el que escribo:

1) Pienso mucho en escribir, generalmente alrededor de la idea del NaNo y de los proyectos que he empezado en él, pero no suele transformarse. También pienso en escribir en general, lo mismo que en actualizar los blogs, pero ahora mismo estamos hablando del NaNo y su ritmo y su mes de escritura constante. Ejemplo clásico: “Este mes quiero escribir un poco todos los días para volver a coger costumbre”. Soy una soñadora, seguiré diciéndolo, seguiré afirmando que este año sí o sí se hace el NaNo de verano, pero en fin.

2) Cosas a medias. Cosas a medias everywhere. El otro día alguien me dijo “pero bueno, luego lo terminas en el NaNo” y la verdad es que nunca he terminado una novela en noviembre. Jamás. Lo más cerca que he estado fue con Acquaforte hace un par de años y está comprobado que a medida que me acerco al final empiezo a alargarlo porque me aterroriza terminar algo durante el NaNo y que me falten 5mil palabras. Que visto así de lejos y en frío no es algo a temer porque boh, ya ves, será que no debo fanfic por ahí. Pero en caliente y en noviembre quedarme sin novela me llena de temor, así que no.

3) Cosas a medias arrastrándome a la zona de la playa donde no notas la corriente hasta que te levanta de los pies y te lleva al fondo. Cosas a medias enredándoseme en las manos y en los brazos y no dejando que me mueva hasta que venga Ella-Laraña a hacerme una chaqueta. Cosas a medias enfangándome la carpeta de Dropbox junto con veinte borradores de las pocas cosas que no están a medias, porque nunca acabas nada realmente, verdad? A veces pienso en empezar algo nuevo pero los fantasmas de todas las cosas que debería acabar primero me tocan en el hombro y me dicen que qué pasa con ellos, que si les voy a dejar ahí en el limbo. Entonces me prometo acabarlas antes del siguiente NaNo para poder dedicar noviembre a algo nuevo y fresco, y volvemos al punto 1.

4) Este es un punto positivo: conozco el terreno. Sé que nunca tengo un comienzo espectacular, al contrario que la mayoría de mis compañeros. Mi primer día suelen ser 2mil palabras (si estoy en casa) o en torno a 200 (si me pilla fuera, que sucede muy a menudo). La primera semana intento mantenerme a flote y generalmente lo consigo. Sé que cumplo las expectativas en la semana 2, también llamada la semana del puto infierno, y que la mejor suele ser la tercera, que es cuando se dan esos días escasos de 3mil o 4mil palabras. Curiosamente cuando llego a las 35mil palabras tengo un par de momentos de flaqueza que luego hay que recuperar, pero una vez alcanzo las 45mil me da cargo de conciencia irme a la cama. Generalmente el día que el contador pasa de 47mil es el día que termino, porque total, qué son 3mil palabras después de un mes así? También sé que no suele dárseme bien escribir por la mañana porque soy una procrastinadora nata habitante de la noche que da lo mejor de sí a oscuras y preferiblemente con una Magners cerca.

5) Actualizar la cuenta y ver cómo cambian los colorines de la hoja de Excel sigue molando tanto como en 2004 porque gracias a dios hay cosas que nunca cambian.

6) Sé que a veces en lo más crudo del crudo noviembre me quedaré sin palabras. Da igual que sepa exactamente qué escena viene después y lo que llevan puestos los personajes, perderé la capacidad de juntar frases. Lo mejor que puedo hacer es dar un paso atrás y alejarme de lo que estoy haciendo. Esto ha ido en aumento con la vejera: hace unos años me bastaba con cambiar el punto de vista o saltar a otro momento de la historia, pero el año pasado tuve que cambiar de historia por completo. Independientemente de lo que digan las reglas creo que mientras tengas 50mil palabras escritas en noviembre, los dioses del NaNo han recibido su sacrificio, así que cero culpabilidad al respecto.

Y llegados a este punto es cuando os comento, a los que hayais leido hasta aquí, que por fin (a 24 de octubre, QUÉ VERGÜENZA E IGNOMINIA, ADHI) sé lo que voy a hacer este año, y son dos cosas. Voy a terminar (o acercarme, ver punto 2) “Tres balas para Daniel Rudabaugh”, que ya va siendo puta hora, y voy a comenzar aquella idea que tenía de la colección de relatos de 20millones3, que tendrá viñetas cortas e historias más largas que no sabía dónde poner. La mezcla justa de responsabilidad y “pues es que me apetece”, espero :P