Concurso de microrrelatos

Para vosotros, gentucilla vaga, un concurso de no más de 200 palabras. En mi caso, los microrrelatos sacan lo más tétrico de mi interior, pero también es verdad que odio los tipos de relatos que suelen terminar ganando. Esos en los que durante el 90% del párrafo el escritor ha dado a entender una cosa y luego resulta que, oh sorpresa y regocijo, ¡hablaba de otra totalmente distinta!. En homenaje a ese género tramposillo iba a enviar, además de mis habituales apocalipsis, esto:

Aquí hablo de mi amor con florituras. Aquí cuento cómo le espero cada día a la misma hora, en el mismo lugar. Aquí, como final del relato, gran sorpresa: ¡hablaba del bus de la línea 30!

Lamentablemente para el mundo del microcuento, Deira no me ha dejado.