instinto animal: señoras de garra y tronío

by adhara

Hace unos días salió a la venta la segunda antología de relatos de la Editorial Café con Leche: “Instinto animal“. Como indica su subtítulo son más de una docena de historias como una docena de soles en torno a teriántropas, que es una palabra super lucida y maja que he aprendido precisamente gracias a esta convocatoria.

27406032Tengo la suerte de conocer lo suficiente a varios de los autores como para poder haber leido un par de las historias antes de que las enviasen (enchufeeeeeeeeee). Aún así me moría de ganas de tener el libro completo en las zarpas. Siempre hay algo de emoción añadida en esto de participar en un proyecto con un montón de gente más, conocida y desconocida, gente que se lo ha currado y ha apoyado el libro y es consciente como tú de que el libro funciona y existe no sólo gracias a ti y a tu relato, sino a los que le acompañan. Sin escritores como Jean-Paul y Fer (el tandem del amor <3), Cristina, Yolanda o Diana, mi cuento sería a lo sumo un post tirado por ahí en Archive of Our Own, y eso apuntando alto. Lo más posible es que se hubiera quedado en el limbo de los plot bunnies que tengo en el disco duro o que no existiera, ni siquiera como apunte. Ellos son gente más capaz y posiblemente llegarían más lejos, pero desde mi punto de vista de pequeña langosta el que sea una antología es lo que da sentido a mi historia.

La verdad era que al principio no tenía mucha confianza en el relato que mandé. Lo hice bajo seudónimo precisamente porque no quería contar con ventaja sólo por conocer a la gente detrás de Café con Leche. Ojo, no dudo para nada de su profesionalidad y buen hacer, y trabajaría con ellos todas las veces que me dejen (dejadme), pero no quería ser la clase de lista de la carretera que tiene al amigo en Recursos Humanos y en vez de pasar por la página de selección le escribe que “oye Pepe, te he mandado mi curriculum directamente para que pase el primero, ya me dirás cuándo empiezo”, así que me puse careta y lo dejé todo en manos del criterio de los señores editores. Y los señores editores han incluido a mi pobre selkie entre historias tan geniales como “El trofeo” o “Un millón de moscas”, cosa que me sube el pavo un poquitín.

Y así he acabado metida como escritora en una antología que además me hace muy feliz como lectora. Porque, gente, qué colección. Lara Alonso Corona (aquí es cuando digo “sin relación” como Miranda Presley en “The thing called love”) ha sido una de mis escritoras preferidas desde los tiempos de LiveJournal y es un subidón así muy de fangirl compartir antología con ella. Su historia “No vuelan los cuervos sobre el cielo de Moscú” fue lo primero que me leí tan pronto como tuve el libro en el Kindle y y y y camaradas comisarios, mujeres misteriosas, leyendas e historia alternativa y encima escrito con su estilo? Síporfavormás.

También incluye la colaboración de dos de mis hombres preferidos (además de mi señor padre): Jean-Paul LongFer Alcalá. De Ferchus qué voy a decir que no diga a diario practicamente, pero lo que igual no sabéis es que JP empezó a hacer el NaNo hace unos años, por acompañarme en el calvario y un poco en plan why not, y lo que consiguió fue dejarme en evidencia porque se le da esto de escribir demasiado bien. “Un millón de moscas” tiene ese punto de atmósfera inquietante y en apariencia rutinaria que le sale tan majo y hasta aquí puedo leer, por no spoilear.

Cristina Domenech la dí el coñazo un poco para que escribiera algo. Un poco. Me consuela (y es mi principal defensa si decide demandarme por pesada) no haber sido la única. Su participación hiper secreta en “Cuando calienta el sol” fue en mi humilde opinión uno de los mejores relatos de esa antología (hago aquí una pausa porque Cristina me acaba de abrir un privado en Hangouts literalmente mientras escribía esa línea y ahora estoy buscando la cámara oculta en mi habitación) y en “El trofeo” ya firma sin vergüenzas (después de enviarlo bajo seudónimo también porque great minds think alike), para que la podamos decir cosas bonitas en público con nombre y apellidos. Yolanda Camacho también participa, con “Luna de maíz“, que me ha revuelto todas las emociones de veranos haciendo el gorio y pueblos costeros que se vacían en invierno. Y de Diana no sé qué queréis que os diga si soy fan desde los albores del internet y cada día más. No he visto “Cat People” la película, pero “Cat People” el relato me mola todo.

Con todos estos autores, a los que conozco y admiro, iba preparada para que me dejasen contenta una vez más. Pero en la antología obviamente también hay un montón de escritores que no conozco y sobre los que no sabía nada o casi nada, a excepción de los que ya habían colaborado en “Cuando calienta el sol” como Rocío Vega, que vuelve a la carga con “La promesa“, que huele y sabe a Cantabria y con la que casi puedes notar el calabobos llegándote hasta el tuétano (ay, el verde y el agua y las caladuras <3 Y LOS FRIGO PIES). Y jo, qué antología y qué de señoras convirtiéndose en animales y pelo y sangre y no sangre y magia. Hay road trips en Westfalias! Hay señoritas de buena familia y con corsé!  Si os daba cosica que esto fuera a ser todo lobas y perras no os preocupéis, porque hay de todo y todo guay de la muerte, con relatos como “Una nueva organización” o “Entretelas de justicia” para que os quedéis un poco con cosas corriéndoos por la piel (pero en plan bien). Además la idea de la venganza y la retribución kármica está presente en muchas de las historias y qué queréis que os diga, a mí me tiran más esas cosas que a un tonto un lápiz. En resumen, que gracias a Café con Leche y a los autores por hacer posible este despliegue de señoras animales, que ha sido un placer tanto participar en ello como leerlo.

Y ya cierro esta oda a los bichos peludos y no peludos y a la gente que escribe sobre ellos comentándoos que todos los royalties de las historias “Un millón de moscas” y “Cloro” serán donados íntegramente a APOPO, una organización a la que adoramos muy intensamente por estos lares porque hace cosas muy necesarias con animalucos adorables así que es un win-win de organización, claramente :D