y para 2016 qué

photo by Kelley Bozarth

La dirección de este blog quiere dejar claro que todo este post es pura elucubración, la autora tiene tendencia probada a planear sin tino y ninguna de las intenciones aquí expuestas pueden ni deben en ningún modo ser tomadas como garantías, cosas seguras ni ningún otro tipo de promesa, convenio, enmienda o similares, porque ya nos conocemos. Dicho esto, hagamos un momento como que sé cumplir un calendario.

2015 ha sido una enorme mierda en lo personal y una mierda algo menos enorme en lo profesional una vez puesto en perspectiva. En cuanto a la escritura, que no entra ni en una cosa ni en la otra, supongo que ha ido mediocremente bien, así en mi línea, al menos a la hora de cumplir lo que tenía más o menos pensado. O no. Recapitulando un poco, no he terminado “Tres balas para Daniel Rudabaugh” (mal-mal) pero gané el NaNo otra vez (ok). Tardé unos cuantos meses más de lo que esperaba por diversas razones (mal, aunque no todas dependían de mí), pero Acquaforte ya se arrastra sigiloso e invisible cual ninja por ahí (aceptable). Participé en “Instinto Animal” y un par de amigos leyeron Cloro y me dijeron que estaba majo (gracias <3). Escribí un montoncito de fanfic casi equiparable al montoncete de original. Y ahora estoy otra vez en la sequía post-NaNo, pero quiero pensar que en cuanto deje de tener toneladas de tiempo libre volveré a querer hacer cosas.

Y las cosas que tengo en mente en cuanto a escritura son:

    • Más relato original y otros formatos. Sospechaba hace tiempo que lo mío no son las novelas: soy incapaz de crear algo que enganche como tiene que enganchar, pero a juzgar por las reacciones a mis dos historias en las antologías de Café con Leche trabajo mejor en distancias cortas. Y tampoco pierdo nada por experimentar.
    • Terminar “Tres balas para Daniel Rudabaugh” antes de verano. No queda mucho por escribir, aunque si me pusiera a borrar cosas que no aportan nada me va a dar para otro libro, la verdad. Creo que el problema es, volviendo al punto anterior, que Balas es una historia pensada como un montón de historias unidas por un argumento muy muy tenue que a la hora de la verdad no importa demasiado. Y tampoco estoy segura de querer que tenga una estructura clara sobre a dónde quiere ir (lo siento, gente inteligente y lógica y buena escritora que ahora mismo os estáis llevando las manos a la cabeza), porque lo que quiero contar es un montón de historias sobre un montón de gente distinta unida por los pelos y las circunstancias en torno a un lugar, no algo con todos los cabos atados. Si tuviera que elegir una representación gráfica de Balas sería algo como esto, pero con polvo en las botas y cantidades obscenas de divagación sobre la cuñada del señor que vendía calderos camino de Montana.

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  • Traducir “20millones3” al inglés. Esto antes me daba más respeto por eso de no ser nativa. Ahora que sé hasta qué punto hay gente inútil cobrando por traducciones y quedándose tan ancha ya le he perdido el respeto; después de todo y al contrario que esa gente yo sí soy capaz de encontrar al menos un sinónimo de “said”. Ha llegado el momento de hacer que los amigos angloparlantes que me pidieron versión inglesa se arrepientan.
  • Mandar algo a algún sitio así, en general. Convocatorias y antologías y demás, no editoriales/agentes, que por ese tercio ya está todo exprimido. Este año tenía un cuento pensado y repensado para Alucinadas pero al final no me metí prisa y pasaron cosas y no pudo ser. Café con Leche también busca novelettes, que es algo que nunca he escrito y para lo que tengo un par de ideas rondándome. Este año me gustaría limitar el “pues lo pensé pero al final nada” en todos los ámbitos.
  • Betear y publicar “La sombra de Jylian”, mi abandonadísima fantasía poco-épica. A QUE ESTO NO OS LO ESPERABAIS.

Y con ese flashazo de “La regresión al 2005 está yendo demasiado lejos ya” me despido por hoy.